Entrevista con: Norma Gonzalez Viloria

Entrevista de la semana con la Profesora Norma Gonzalez Viloria

Profesora de Literatura Infantil y Juvenil. Coordina la Línea de Investigación sobre promoción de la lectura y escritura, adscrita al IVILLAB (IPC-UPEL)

Fecha: 20 de Septiembre de 2014

¿Qué significa la promoción de la lectura?
Yo asocio promoción de la lectura con la formación de un lector, con la formación de un ciudadano. Creo que la escuela – como dice Ferreiro- continúa atada a la enseñanza de una técnica, enseña destrezas pero no forma lectores. Por eso es necesaria la promoción de la lectura y la escritura, sencillamente porque la escuela no se ocupa de eso. Entonces la promoción se constituye en la única opción que tenemos los docentes para formar lectores. Porque llevar a cabo actividades de promoción de la lectura y la escritura es el camino que hemos encontrado para oponernos a esa escuela que dejó de leer hace mucho, entendida la lectura como comprensión, no sólo de los textos que nos dejan utilizar en el aula de clases sino del mundo, de la vida, de nosotros mismos. Que de todo esto tratan los libros, las historias, los poemas, las cartas, los informes, los artículos, las ponencias, las crónicas, el periódico, las revistas, los libros álbumes, las sagas, ¡en fin!.

¿Promoción y animación son sinónimos?
Si, en algunas veces. No, otras. Al igual que María Eugenia Dubois pensó en su momento, creo que la definición de Beatriz Helena Robledo se ajusta a lo que estamos tratando:
Se entiende por promoción de lectura el conjunto de acciones (administrativas, académicas, económicas, políticas, sociales y culturales) que una persona, comunidad, institución o nación desarrollan a favor de la formación de lectores y del acceso democrático a la lectura. Esto quiere decir, por ejemplo, que una acción como la dotación de libros a una escuela es una actividad de promoción de lectura. De igual manera podríamos citar un programa de formación dirigido a docentes gestionado por una secretaría de educación departamental, o la creación de una biblioteca. O la transmisión de un programa radial o televisivo sobre novedades bibliográficas o el diseño de una política nacional de lectura (pp. 20 y 21).
La animación de la lectura se inserta dentro de las acciones de promoción, pero se entiende directamente con los textos. Se denomina animación de la lectura a las actividades que tienen como objetivo “animar” el texto, darle ánima, es decir, dotar de vida a los textos, hacer que habiten en el conocimiento, en la experiencia y la imaginación de los lectores. Es una actividad que requiere de un intermediario (conocedor tanto de los destinatarios como del material literario que desea difundir entre ellos), la cual se desarrolla con el propósito de crear una relación afectiva entre un libro y un lector o grupo de lectores como punto de partida para establecer un vínculo más permanente y sólido con los demás libros.

Toda actividad de animación es una actividad de promoción pero no viceversa. Cuando en la escuela organizamos una exposición de libros, o un curso de formación de literatura infantil para los profesores o llevamos a los niños a la biblioteca pública más cercana para que la conozcan y lean libremente, estamos desarrollando actividades de promoción. Pero cuando un profesor se sienta con sus alumnos en el patio de la escuela y les lee en voz alta un cuento, o los estimula a escribir cartas a los personajes. O a cambiar los finales de la historia, o a buscar otras obras del autor del que conocimos un texto que nos encantó, estamos ante actividades de animación de la lectura (pp.21 y 22).
[Taller de talleres (1998) Por una escuela que lea y escriba. Secretaría de Educación. Alcaldía Mayor de Santa Fe de Bogotá. Investigadores y coordinadores: Beatriz Helena Robledo y Antonio Orlando Rodríguez. Asesores: Sergio Andricaín y Yolanda Reyes]
En nuestro país, muchas veces, cualquier actividad de animación, la llamamos promoción. Por eso dije que –a veces- hay diferencia y ¡otras no!

¿Qué políticas educativas implantaría/propondría para mejorar el nivel de lectura y escritura en el país?
La presencia en el aula, en la escuela, en la biblioteca y –ojalá que en la casa- de libros diferentes, de distintos autores, formatos, géneros, colores, tamaños, con o sin ilustraciones es una de las primeras políticas que implantaría. Otra, la actualización del docente de aula, mediante talleres, charlas, círculos de estudio y de lectura, seguimiento (más acompañamiento, menos supervisión) constante para apoyarlo en sus cambios. Los mejores maestros-profesores y más preparados deben estar en el primer grado. El docente en la Educación inicial debe ser un lector. Los directores, supervisores, coordinadores deben tener igualmente un ciclo de talleres para conocer los libros, la lectura y la escritura y la función social que desempeñan en la vida de los países, de las naciones, de las instituciones y del ser humano, en particular. Las Universidades deben acercarse a la realidad de la educación en las escuelas, en los liceos, para impartir una formación docente más armónica con la realidad. Y los sueldos deben estar acordes con los conocimientos y las tareas que se le exigen a los docentes.

¿Qué opina sobre la posición del docente ante la lectura y la escritura del siglo 21?
¿De cuál posición hablan? Hay docentes que están de espaldas a las TICs, no las saben utilizar y denigran de ellas. Otros las incluyen en sus planes de estudio. En Venezuela hay docentes frustrados ante la orden de las autoridades de no aplazar estudiantes porque es una cifra negativa en el juicio que se le hace a una gestión. ¿Qué pienso al respecto? Pues creo que a veces el docente no utiliza Internet ni las computadoras o las redes sociales porque no sabe qué hacer con ellas, o las emplea solamente para sacarles un mínimo provecho. Aquí ubico la necesidad de capacitación o actualización. Creo que debemos mejorar antes tantas cosas, me refiero a mi país, para poder profundizar en la utilización de las tecnologías y en formas más innovadoras de enseñanza y aprendizaje, que prefiero no desarrollar más este punto.

¿Cree usted que la escuela y los docentes de hoy están preparados para afrontar los retos que significan promover la lectura y la escritura?
En absoluto. La mayoría no están preparados para el cambio que significa leer/comprender y escribir/producir textos diversos. Pero tienen cómo, es decir, hay una tierra fértil, con sus piedras y sus arideces, pero en general la tierra es fértil. Hay que estudiar, actualizarse, ejercitarse, transformarse …

¿Qué recomendaciones le brindaría a los docentes de aula para promover la lectura y la escritura?
La base es leer, leer literatura, comprender lo que leemos, hablar de lo que leemos, compartir los libros, las revistas, discutir. Luego vendrá la necesidad de informarse, de leer más, de escribir.

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